El doble discurso del gobierno cubano

Utilizando una doble cara con relación a los derechos humanos en Cuba, el gobierno prohíbe este tema en la opinión pública del país, mientras defiende en la ONU ser un respetuoso de ellos.

Históricamente y fruto de la confrontación de la Guerra Fría, los Pactos de Derechos Humanos se dividieron en económicos sociales y culturales y, por otra parte, el Pacto de Derechos Civiles y Políticos.

Los países  comunistas o del “socialismo real” defendían como hoy lo hace Cuba, que los Derechos económicos sociales y culturales eran los privilegiados y que los civiles y políticos eran una manipulación del “imperialismo internacional”.

La realidad histórica demostró, con el derrumbe de ese sistema en Europa del Este, que los derechos económicos sociales y culturales fueron violados sistemáticamente precisamente por el no respeto de los derechos civiles y políticos de esos gobiernos.

El desmantelamiento de esos sistemas mostró sociedades hundidas en la miseria, sin recursos económicos autónomos, con sistemas de Salud precarios, una educación no universal y salarios paupérrimos, sistemas de seguridad social miserables y una falta de libertad real en la creación cultural y científica.

El problema de estas sociedades, como hoy la cubana, es que los derechos económicos sociales y culturales nunca fueron reivindicables ni justiciables, por lo tanto, dependieron de la “intención política” de los dirigentes de turno. “Derechos” que no son reivindicables ni justiciables no son derechos, según el Comité de Naciones Unidas de los Derechos Económicos Sociales y Culturales, pero también de los civiles y políticos.

Avenida 23

Avenida 23.  Foto: Juan Suárez

De 170 a 175 países han ratificado y se han adherido a ambos Pactos internacionales. Sin embargo, Cuba no los ratifica y acaba de reelegirse para otro mandato en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

En la Tercera ronda de la Asamblea General de la ONU, Vilma Thomas, diplomática cubana, señala como instrumento de “agresión” la exigencia de los Derechos Humanos en Cuba.[1]Desconoce los 9,125 arrestos arbitrarios en el país, hasta el primero de noviembre de este año, y niega la existencia del acoso policial contra toda la sociedad civil independiente como si las denuncias del centro jurídico de Cubalex y del proyecto Convivencia, de las Damas de Blanco y de la Unpacu, de Guillermo Fariñas, y del sindicalista Iván Hernández Castillo entre otros, fuesen fruto de la imaginación desbordada. Golpizas, arrestos arbitrarios, penas de cárcel sin debido proceso se suceden en el país, mientras nuestros diplomáticos mienten en sus intervenciones en Naciones Unidas. El canciller Bruno Rodríguez ha reiterado que los derechos humanos son indivisibles y que Cuba respeta todos los derechos humanos dentro del país cuando habla del tema en la ONU, y cuando concluye alguna ronda de negociación con los estadounidenses sobre el tema.[2]

La opinión pública cubana tiene la prohibición de facto de ocuparse del tema y cada vez que lo hace tiene represalias directas: desde la quema de la Declaración Universal de los Derechos Humanos por niños y adolescentes en un “acto de repudio” contra las Damas de Blanco,[3] hasta penas de prisión a los activistas de Derechos Humanos en Cuba. Ser activista de Derechos Humanos en Cuba es ilegal.

La postura del gobierno cubano es: en su política exterior, aceptar la indivisibilidad de los derechos humanos y su supuesta defensa y en su política doméstica violarlos sistemáticamente en su legislación penal, civil, constitucional y en la práctica de la policía, los funcionarios públicos, los órganos de la Seguridad del Estado y los tribunales cubanos sean laborales, civiles o militares.[4]

23 e Infanta. Foto: Juan Suárez

23 e Infanta. Foto: Juan Suárez

En un reciente artículo sobre la seguridad social cubana, los funcionarios públicos mostraron una política universal de seguridad social.[5] Los comentarios del foro demostraron exactamente lo contrario: La seguridad social no es universal, gran parte de los sectores más vulnerables no entran en la política social, y las pensiones y los subsidios son miserables. Como el derecho a la seguridad social no es un derecho reivindicable y justiciable, los funcionarios se diluyeron en explicaciones burocráticas y sin salida.

El gobierno de Cuba evidencia los mismos problemas con “la interpretación” de los Derechos Humanos universales que “el socialismo real” tuvo en su historia de 70 años. Renuente a aceptar las violaciones de todos los derechos humanos que comete, su defensa es atribuir a quienes les señalan su violación una “agresión al gobierno cubano”.

La contradicción del discurso, la información y la práctica de los derechos humanos en Cuba, cuando los funcionarios cubanos hablan en la ONU y cuando se observa su aplicación en la realidad del país es tan abismal, que parece se está hablando de dos países distintos. ¿Podrán los diplomáticos cubanos ajustarse a la realidad que describen o seguirán los dos mundos paralelos?: el de “ellos”, los funcionarios, y el de “nosotros” los ciudadanos.
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Fuente:Havana Times

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